Poesía y publicidad: al encuentro de la idea

A veces los límites entre el arte y la publicidad se ven muy difuminados. Si la poesía intenta hacer una lectura del ser humano, su comportamiento y del mundo que le rodea para tratar de entenderlo, resulta muy evidente que la comunicación aproveche esta vanguardia intelectual para aplicarla a los mensajes de venta. Hay veces en que, al igual que utilizamos constantemente canciones para acompañar un mensaje publicitario, hay ocasiones en las que la idea que queremos transmitir ya está plasmada en un texto literario. A continuación os dejamos con algunos ejemplos:

Julio Cortázar – Seat León

Seat toma la angustia de Cortázar por sentirse atado a los objetos y la magnifica con un producto de alta implicación como es un coche, con el que más que ningún otro, el consumidor disfruta de sentirse responsable y altamente vinculado.

Rudyard Kipling – Repsol

El épico poema ‘If…’ de Rudyard Kipling le sirvió a la compañía energética Repsol para convertir en auténticos héroes a los líderes deportivos bajo el amparo de la marca, a pesar del desafortunado claim final que rompe con la solemnidad del resto del spot y se limita a hablar de probar productos.

Joaquín Sabina – Reale Seguros

Sabina hace canciones, pero es principalmente un poeta. La canción ‘Pastillas para no soñar’, en la que el madrileño dejaba clara su filosofía de vida le viene como anillo al dedo a una compañía de seguros. Reale Seguros nos invita a vivir la vida al máximo sin preocuparnos, ya están ellos para protegernos.

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